Hace dos días, Corrientes sufrió la peor catástrofe climática de la provincia, que dejó a 791 personas desplazadas. El inicio de clases debió ser suspendido por la grave situación. En solo 5 horas, cayeron 300 mm de lluvia desde las 4 a las 9 de la mañana, según informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). A la inundación provocada por las intensas precipitaciones, se sumó el intenso viento, que dejó ráfagas que alcanzaron los 140 km/h. Como resultado, ocurrieron voladuras de techos, derribo de árboles y cortes de energía eléctrica en numerosos barrios.
Ahora, para tratar de ir normalizando la situación, el gobernador Gustavo Valdés y los ministros, mantuvieron una reunión con el objetivo de establecer la programación de las actividades educativas suspendidas, discutir un plan de acción y abordar los pasos a seguir para asistir a las personas evacuadas. Además, se busca evitar la proliferación del dengue.
“Tenemos 791 evacuados. Se les está otorgando asistencia alimentaria. No sufrimos nunca una situación de estas características”, afirmó Pedro Ruiz, subsecretario de Gestión Integral de Riesgos y Catástrofes de la Municipalidad de Corrientes, sobre el temporal que trajo consigo la caída de 300 mililitros de agua en tan solo 5 horas.
A su vez, detalló que el plan de acción es “bajar a los barrios y dejar lo antes posible listo la limpieza de los sumideros, la atención sanitaria y a los afectados”.
El barrio más afectado es "La Olla". “Ya estamos entrando a la normalidad. Hoy o mañana, si sale un poco el sol, no se van a tener calles anegadas. También vamos a trabajar sobre el conducto principal de carga del barrio La Olla”, manifestó Ruiz.
Según informó el medio local El Litoral, los evacuados reciben asistencia del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia. Además, se ejecutará un intenso operativo para lograr eliminar descacharrados y evitar a su vez la proliferación del mosquito del dengue, que con el aumento de agua sucia, su propagación es mayor.